Usar traductores automáticos de Internet puede infringir el RGPD si los textos contienen datos personales.
Una novedad importante del Reglamento General de Protección de Datos es que las empresas serán responsables de las infracciones que cometan los proveedores a los que hayan cedido datos personales (algo que, además, solo podrás hacer si has informado previamente al usuario y este lo ha autorizado expresamente). Por ejemplo, si contratas a una agencia de marketing para realizar una campaña de correo directo y esta revela accidentalmente datos de los clientes, la responsabilidad legal será de tu empresa como encargada del tratamiento de esos datos personales.
Con las traducciones que encargues para tu empresa ocurre lo mismo. Imagina que envías a traducir un contrato que incluye datos personales de un cliente. Para cumplir el RGPD, solo puedes enviarlo a una agencia de traducción o traductor freelance que acredite el cumplimiento del reglamento de protección de datos. Por supuesto, este proveedor no podrá subcontratar la tarea a otro traductor externo, a menos que te informe previamente y acredite que su subcontrata cumple el RGPD.
También deberás enviar a traducir de una forma segura los documentos que contengan información personal. Nada de subirlos, por ejemplo, a un servicio de almacenamiento en la nube como Dropbox donde pueda descargarlo cualquiera que consiga el enlace (la forma correcta de hacerlo sería enviar el documento por correo electrónico protegiéndolo con una clave que solo conozcas tú y el traductor, o bien subirlo a un FTP o plataforma online que requiera nombre de usuario y contraseña).
Por último, debes tener cuidado con las herramientas de traducción automática como Google Traductor. Estos servicios no ofrecen suficientes garantías de protección de los datos personales. Ten en cuenta que los textos de tu empresa que copias o subes en ellos son registrados por las empresas de traducción automática para mejorar su servicio. Hay riesgo de que acaben publicados en Internet, causándote problemas si incluyen datos personales, como pasó con el servicio de traducción traslate.com.
En definitiva, si quieres asegurarte de que todos los textos legales de tu página web, blog o tienda online cumplen plenamente el Reglamento General de Protección de Datos, y que tus traducciones se gestionan según la nueva normativa, lo mejor es confiar en una empresa de traducción profesional acreditada, que tenga experiencia en tu mercado y te ofrezca una calidad garantizada.